Actualmente, vemos a muchos gurús del fitness realizar su "cardio mañanero" o "cardio en ayunas". Pero, ¿por qué? ¿Es bueno? ¿Es malo? Lo vemos a continuación.

La teoría de esta práctica es que, si realizas ejercicio cardiovascular en estado de ayunas, fuerzas a tu maquinaria a usar su grasa corporal como sustrato energético. Esto es así porque las reservas de glucógeno están bajas, al igual que los niveles de insulina. En definitiva, esto hace que empieces a quemar grasa desde el primer momento, realizando así un cardio más productivo y eficiente, ya que no tendremos energía en forma de hidratos de carbono que dificulten su pérdida.

Pues bien, lamentablemente para muchos, hemos de decir que la quema de grasa es un proceso mucho más complejo que esa teoría anterior, un proceso que se alía con el metabolismo y con el gasto calórico de nuestro día a día. Esto significa que, si una persona hace su cardio en ayunas con la intención de quemar más grasa, pero come más de lo que su metabolismo es capaz de asimilar, el objetivo no tendrá sentido ninguno.

Hasta ahí perfecto, pero... ¿qué pasa con el tejido muscular si optamos por esta práctica? Como ya hemos dicho, la falta de hidratos en el cuerpo hace que éste opte por otras fuentes de energía, que serán las grasas, o también el músculo. Por lo tanto, no es para nada recomendable para gente que busque mantener su masa muscular. A esto le podemos añadir que, en ayunas, el rendimiento no será, ni mucho menos, el máximo que podamos ofrecer.

Estas prácticas, aún así, no deben considerarse universales. Cada profesional opta por una técnica apoyado en estudios y su propia experiencia, por lo que siempre deberemos hacer caso a los profesionales y entrenadores, pues después de haber realizado un buen estudio sobre nuestro caso, nos recomendará hacer una cosa u otra.